Poesía, Metamorfósis y Transfiguración de la OSPA

Viernes 18 de febrero, 20:00 horas. Auditorio de Oviedo: OSPA, Abono nº 4. Dietrich Henschel (barítono), Kynan Johns (director). Obras de Javier Santacreu i Cabrera (1965), Mahler y Richard Strauss.
La excelente conferencia previa titulada "Música y poesía" a cargo del musicólogo cubano, doctorando en Oviedo, Iván César Morales Flores -autor de las notas al programa y en la foto superior- en la que "apenas tuvo tiempo" de analizar los Rückert Lieder dejándonos con la miel en los labios (Mahler da para mucho), era el preámbulo de uno de los conciertos más esperados por mí, y que evidentemente no me defraudó: hay VIDA después de la MUERTE.
Qué lujo para un compositor compartir su obra en este programa "poético" con una orquesta espoleada por sus últimas apariciones y premios, al mando de un director que aspira a la titularidad dejándose la piel tanto en esta nueva composición como en las otras tres que completaban la velada, auténticas maravillas de la más "reciente" historia musical sinfónica.
El Poema Sinfónico De la belleza inhabitada (2006) del alicantino Santacreu se escuchaba por tercera vez (el jueves en Avilés era la segunda -ver P. D. 1-) tras el estreno en Murcia hace un mes como ganadora de la V Edición del Concurso de Composición AEOS, 2009 por su "seguridad de trazo" y su "maestría", según el fallo del jurado. Inspirada en el poema El joven marino (1936) de Luis Cernuda, aunque música pura como bien destaca el autor, quien nos pedía en la prensa asistir sin prejuicios al estreno de su composición, resultó un perfecto aperitivo para orquesta y director, quienes extrajeron auténtico lirismo instrumental en todos y cada uno de los músicos, desde el protagonismo de la cuerda simbolizando al joven protagonista, el yo poético de las maderas y el mar de metales y percusiones consiguiendo sonoridades cálidas muy elaboradas desde una estructura podríamos llamar clásica por su organización en introducción tres secciones y coda final como bien indican las notas al programa. Parece que aún quedan compositores con oficio, preocupados por algo más que texturas, tímbricas y poliritmias, y el de Benissa es uno de ellos (del recién premiado por la propia OSPA en su Concurso de Composición XX Aniversario, Israel López Estelche, fallado unos momentos antes de la conferencia y concierto, escribiremos en otro momento), aunque el tiempo dará el poso siempre necesario para volver a escucharla y analizarla.
Y si buscábamos "música y poesía" no podía faltar Mahler, esta vez los Rückert Lieder cantados por el barítono berlinés Dietrich Henschel que sustituyó a última hora a Stephan Genz por motivos de salud (algo pasa con los cantantes). Músico integral, esta vez en la parte solista, nos cantó los seis bellos poemas con buena línea expresiva en la que hubo de todo -por momentos quedó tapado por la orquesta, que no es el piano-, desde la propia organización de los lieder que finalizaron no con el V. Liebst du um Schönheit sino con el III. Un Mitternacht, supongo que buscando más carácter musical que poético propiamente (o siguiendo las directrices de su maestro el gran Dietrich Fischer-Dieskau con Barenboim), hasta un color de voz algo desigual pero apropiado al lied, más algunos desajustes con la orquesta que el director no pudo evitar. Tal vez las premuras impidieron un resultado más redondo, aunque siga decantándome por la versión masculina frente a la femenina (y las hay de auténtica referencia, incluso "adaptadas").
Como cierre de la primera parte, llena de poesía, dejo aquí el fragmento de Cernuda:
Y una vez, como rosa dejada,
Flotó tu cuerpo, apenas deformado por las nupciales
caricias del mar,
Más pálidos los labios, lo mismo que si hubieran
dado paso
A toda su pasión, el ave de la vida;
Igualmente bello así, joven marino,
Desgarradoramente triste con tu belleza inhabitada,
Como al tornasolar la vida tus miembros melodiosos.
Pero en la segunda parte reinó Richard Strauss, llevado de memoria por el australiano, quien demostró cómo un director que domina las obras y "deja hacer" a sus músicos es capaz de hacer sonar a la orquesta diferente. La Metamorfosis, TrV290 (Estudio para 23 instrumentos solistas de cuerda) está considerada como "la suprema obra maestra del compositor", y todo un reto para la sección que muchos consideramos la seña de identidad de la OSPA. Difícil expresar el sonido aterciopelado en este largo Adagio de vastas proporciones con ese tributo final (el autor escribe In Memoriam) de la Marcha fúnebre de la "Heróica" de Beethoven que bien podría compararse (gracias Maestro) a la pata de un oso, almohadillado y silencioso pero capaz de soltar sus garras feroces, el paso de la serenidad elegíaca que va acelerando hasta ese tutti agudo de los violines hasta la caída al unísiono oscuro del grave, fatídico y consolador de los tres chelos y tres contrabajos. Irrepetible aunque lo volvamos a escuchar en su momento por Radio Clásica.
Pero la orquesta es un TODO aunque la cuerda sea parte importante y auténtico cimiento sonoro, así que la Muerte y Transfiguración, Op. 24 resultaría más ésta que aquélla, terrible agonía pero sobre todo liberación en el Más Allá, epílogo de discurso musical clásico y tenue perfectamente conducido con mano maestra por Mr. Johns que hizo sonar a todos y cada uno de sus músicos con una musicalidad extrema que no abunda precisamente. La enorme dinámica de la obra llevada al máximo sin paroxismos, percusión y viento potentes, afinados y empastados sin extridencias, y nuevamente "la cuerda", como si el reciente Tristán supusiese el mejor "ensayo" posible para este Strauss que escribía "Ahora puedo afirmar que todo lo que compuse en Muerte y Transfiguración era perfectamente justo". Versión de referencia que tardaré tiempo en olvidar y disfrutándola hasta el último suspiro gracias a un público que permitió "masticar" los finales sin problemas respiratorios, contagiados del ambiente creado desde el escenario sin miedos ni complejos.
Faltan muchos conciertos para saber quién será el titular, el australiano repite el próximo de abono, pero se está perfilando como la elección perfecta, al menos bajo su dirección nuestra OSPA suena COMO NUNCA. 
P. D. 1: Ramón G. Avello en El Comercio de Gijón publica este sábado 19 su crítica del concierto de Avilés.
P. D. 2Crítica de Diana Díaz y comentario de Pepe Monteserín en LNE del domingo 20.
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